Entonces, las palabras molestan.
Encerrada y autista,
el uno es interior y sensible.
El borde conocido y aceptable
parpadea con asombros,
iluminaciones táctiles y audibles.
Soy loba egoísta en su hambre;
primitiva, preverbal
me hago ofrenda de piel.
Te cedo la razón, el pensamiento,
tiempos y métodos.
Todo esperan mis superficies,
todo reclaman mis honduras,
profesías gustosas de mareas y anclas.
© Ana di Cesare.




Esas profundidades del yo donde tenemos guardados las honduras más hermosas. Abrazos.
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